Ok, pues aquí estamos.
Con un café con canela y terminando ejercicio mínimo viable para revisar la marcha del negocio y trazar plan para el próximo trimestre-año-whatever
Y subrayo lo de «mínimo viable» porque lo que te estoy proponiendo aquí es un ejercicio sencillito de 3 pasos:
Recoger las métricas más importantes de tu negocio (datos relevantes de marketing, tu tiempo, ingresos, gastos…).
Con los datos claros el segundo paso es hacer un análisis de la situación. Porque no basta con recopilar info, hay que interpretarla para entender qué funciona y qué debes cambiar.
Ahora ya solo queda definir dónde quieres llegar (según tu momento actual), y ver cuál es el mejor camino para conseguirlo. Esto significa marcar objetivos estratégicos.
Y me consta fuertemente que quizás te dé alergia este rollo de medir-analizar-marcar objetivos.
Pero mira lo que te digo…
Planificar tu negocio de este modo te hace ganar más 
Ganas más al retirar o actualizar el precio de los productos y servicios que ahora sabes que no eran rentables.
Ganas más al optimizar las partes de tu embudo de ventas que las métricas te dicen que estaban funcionando peor.
Ganas más al adaptar tus tarifas cuando controlas cuánto tiempo te ocupa cada cliente.
Ganas más al ahorrar tiempo en actividades que no te estaban aportando apenas beneficios (lo que también reduce un montón estrés, que no está nada mal
).
Y ya el tercer y último paso de nuestro mini ejercicio: Objetivos 
Quizás pienses que marcar objetivos es la parte fácil, ¿sí?
Bueno pues sí, si sabes qué quieres exactamente.
Porque ¿cuántas veces has empezado algo con las mejores intenciones, solo para perder la motivación poco tiempo después y tirar la toalla?
Conseguir objetivos depende más de todo lo que hay que hacer antes (los pasos
y
de nuestro ejercicio) y todo lo que viene después 
Trocea tu objetivo en hitos trimestrales.
Divide esos hitos en tareas semanales.
Y luego planifica las tareas a realizar diariamente.
Eso es realmente todo lo que tienes que hacer.
De esta forma puedes tener todo el trimestre planificado, pero solo una tarea entre manos.
Y cuando la acabes, pasas a la siguiente.
Simplifica el proceso para que puedas concentrarte en lo que realmente importa: hacer lo que toca ahora.
Los resultados serán tan buenos como el sistema que te ayudó a alcanzarlos


















