La productividad personal necesita control y perspectiva

«Cuando no estás seguro de hacia dónde vas, nunca sabes cuándo es suficiente». – David Allen

En mi último artículo hablaba de cómo la enorme cantidad de estímulos a la que estamos expuestos puede generar situaciones de sobrecarga y estrés, disminuir nuestra capacidad de atención y, en última instancia, afectar muy negativamente a la gestión de nuestros compromisos.

Si no te acostumbras a identificar y capturar todos los asuntos nuevos que aparecen en tu vida, sean pequeños o grandes, sencillos o complejos, importantes o triviales, éstos se convertirán en bucles abiertos que merodearán por tu consciencia todo el tiempo.

Para gestionar eficazmente tu vida necesitas dos cosas:

  1. Un control adecuado de los asuntos pendientes.
  2. La perspectiva necesaria para saber a qué tienes que prestar más atención en cada momento.

Control

En GTD, cuando se habla de control en realidad se está hablando de “control operativo”, es decir, de lograr una sensación interna de estabilidad sea cual sea la realidad de tu vida y tus circunstancias personales.

No puedes controlar lo que ocurre o dejar de ocurrir, ni los desafíos que te salen al paso, pero sí puedes controlar tu implicación y la manera de gestionar tu trabajo (entendiendo por trabajo cualquier cosa que necesites hacer, no necesariamente dentro del ámbito profesional).

Para lograr el control puedes aprender las mejores prácticas para gestionar tus actividades del día a día, y puedes redefinir tu actitud. Puedes elegir cómo te relacionas con todo.

Las buenas prácticas que ofrece GTD te permiten crear las condiciones necesarias para optimizar el control operativo de todos tus asuntos pendientes. Tener el control también le permite a tu mente disponer de más espacio para pensar y crear.

En GTD, el control operativo se gestiona mediante el flujo de trabajo de 5 etapas.

Francisco Sáez

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