¿Qué haces cuando alguien comete un error? Es fácil reaccionar desde el enfado, pero quiero compartir contigo una idea: los errores no necesitan castigo, necesitan corrección.
Cuando castigamos a alguien por equivocarse, a menudo añadimos una carga innecesaria de culpa y vergüenza. Es como pisar una flor que ya estaba marchita: no la ayudas a crecer, solamente aceleras su deterioro. En cambio, cuando ayudamos a esa persona a reconocer el error y a repararlo, no sólo favorecemos el aprendizaje, también fortalecemos la relación.
Esto también se aplica a ti. ¿Cómo te hablas cuando cometes un error? ¿Te castigas… o te hablas como lo harías con alguien a quien quieres de verdad?
Hoy te animo a reflexionar sobre esto: La próxima vez que alguien (o tú mismo) se equivoque, prueba a reemplazar el juicio por comprensión. Ofrece una oportunidad para corregir y reparar desde el respeto, no desde el reproche. Verás cómo esa actitud ayuda a aprender y a generar más confianza.
Los errores son parte del aprendizaje, no una razón para el castigo.
Con todo mi cariño y admiración,
Dr. Mario Alonso Puig
PD: Todos cometemos errores, pero la forma en que los afrontamos puede marcar la diferencia. La corrección construye; el castigo, divide.


















